Banda ancha

JGPPM

Ilustración: Laura MC

Javier Gracián, 52 años. Natural de Madrid, casado y padre de dos niñas de catorce y doce años. La familia vive en Walton-on-Thames, cerca de Londres, ya que Gracián es Product Manager de GSM Broadband. Licenciado en telecomunicaciones, tiene un master en Marketing Management y otro en Innovation and Entrepreneurship. Desarrolla su carrera laboral en importantes y prestigiosas empresas del sector. Pese a sus títulos, empleo, cargo y sueldo, no se trata de un pez gordo; sus ingresos son de unos ciento veintipico mil euros anuales más incentivos y comisiones. Su valía es el conocimiento del mercado y asesoramiento respecto a los movimientos tecnológicos que en él se generan.

Pedro Pablo Mustieles, 55 años. Es calvo y oriundo de Astorga. Vive en León con su mujer y tres hijos (una chica de veintitrés y dos varones de diecisiete y veintiún años). A principios de los ochenta, creó MUSTEL, una compañía local que ofrecía solución de averías y servicios de mantenimiento de la línea telefónica en pueblos, aldeas y pedanías de la comarca. Veinte años más tarde, MUSTEL fue absorbida por el Grupo Telefónica por una importante suma de dinero con el que funda CAL, acrónimo con el nombre de sus hijos. CAL es una pyme que orienta sobre cuestiones de telefonía y banda ancha a grandes empresas estatales.

Ambos tienen pelo en la espalda.

Gracián y Mustieles se conocieron por casualidad. Ambos tenían invitación para la primera edición en Barcelona de la GSM World Congress en 2006. Una tarde, en el lobby del Hotel Plaza, Gracián escuchó a Mustieles mantener una charla telefónica. Cuando hubo acabado, Gracián le corrigió ciertas cuestiones técnicas de la conversación. Mustieles se mostró interesado en los apuntes de Javier y ambos siguieron la conversación en el bar hasta altas horas de la madrugada. Se intercambiaron tarjetas y teléfonos. Al día siguiente, Mustieles cerró un importante acuerdo con un cliente  catalán y llamó a Gracián, al que invitó a cenar como muestra de gratitud por los consejos del día anterior. Al salir del Cangrejo loco, algo bebidos, se fueron de putas a un local de la calle Descartes, esquina Sant Elies, en Sant Gervasi.

Gracián y Mustieles mantuvieron contacto a lo largo de los meses venideros y acordaron encontrarse en Barcelona para el GSM World Congress del siguiente año. Ese febrero de 2007 cambiaría sus vidas.

Una mañana, después de comer en el Moncho’s de Travessera de Gràcia, Gracián y Mustieles bajaron por Aribau y entraron en el Harry’s. La conversación había cruzado la línea de lo profesional y al tercer Bombay, Gracián confesaba que hacía más de tres años que no mantenía relaciones sexuales con su mujer; se había ido de putas, se había tirado a una escort impresionante en una convención en Frankfurt e incluso le confesó a Mustieles que “lo que más me apetece ahora es un coñito joven”. Pedro Pablo dijo que tenía un amigo en Ponferrada que había ido a Ceilán (sic) y que allí era relativamente fácil mantener relaciones sexuales con niños y transexuales. Una vez llegaron al Plaza, Gracián hizo pasar a Mustieles a la habitación para enseñarle el smartphone del que habían hablado durante la comida. Pedro Pablo y Javier empezaron a besarse torpemente mientras se desnudaban entre ridículos gemidos. Se magrearon y masturbaron y al cabo de seis minutos, una tensión incómoda flotaba en el ambiente a la par que una mancha de semen impregnaba la moqueta.

En enero del 2008 los dos profesionales de la telecomunicación no habían cruzado palabra alguna desde que se despidieron en Barcelona. Pedro Pablo llamó a Javier como si nada hubiera ocurrido en la 703 del Plaza. Javier le confirmó su asistencia pero también le dijo que esta vez se alojaría en el Torre Catalunya, cerca de la estación de Sants. Pedro Pablo entendió que Javier no quería verle.
Ya en Barcelona, cenaron en el Visual, restaurante sito en la azotea del Torre Catalunya. Hablaron de sus familias. La hija mayor de Javier tiene bulimia. Pedro Pablo quiere que su hijo pequeño estudie telecos pero él quiere ser ingeniero agropecuario. Media docena de lingotazos después, Javier propone tomar la última en su suite. Con unas increíbles vistas, Barcelona como testigo, Javier y Pedro Pablo hacen el amor.

Aquél verano, la familia de Pedro Pablo visitará Londres invitados por Javier, “un hombre de negocios que conocí en Barcelona y que, con los años, se ha convertido en un gran amigo” como argumenta Mustieles. Javier le regala una bata de seda de Harrod’s. Pedro Pablo le compra un pañuelo, también de seda, también de Harrod’s. Javier Gracián aconseja unos movimientos agresivos a Pedro Pablo Mustieles: ha llegado el momento en el que la empresa castellana amplíe sus horizontes e intervenga en el extranjero. La empresa de Mustieles sale a bolsa, compra activos en Goiâna y Belo Horizonte, Brasil. Las cosas van mejor que  nunca. También en los hoteles de Barcelona. Aquel febrero de 2008, alojados en el AC Barcelona Fòrum de Diagonal Mar, lejos del meollo de Plaza España, Pedro Pablo, vestido tan sólo con la bata que le regaló Javier y bebiendo una copa de cava, espera tumbado en la cama a que Javier salga del lavabo; la puerta se abre y aparece Javier, en tanga negro y con el pañuelo de seda anudado al cuello. Como dos jabatos en celo, fornican durante cinco días seguidos.

El día de los enamorados de 2009, Mustieles reparó en que Javier ya no llevaba alianza. Pedro Pablo le comenta que él también se ha planteado dejar a su mujer, “iniciar una nueva vida, solo, evidentemente no se van a ir a vivir juntos, qué pensaría la gente, yo soy de León, no me educaron en esto, yo de estas cosas no sé. Pero los críos son mayores, ya hacen la suya. Estar solo me dará más margen. Podríamos vernos más. ¡Deberíamos vernos más! ¡No conformarnos con diez días al año!”. Gracián interrumpe a Pedro Pablo. Ha dejado a su mujer por otra. Una joven caderona de cuarenta y pocos que se mueve y la chupa como dios.
Estalla la crisis. Los mercados financieros se desploman. La empresa de Pedro Pablo Mustieles se hunde. Pedro Pablo también.

Pedro Pablo realiza un ERE en su empresa con tal de paliar los efectos de la debacle económica, hecho que no le solucionará los problemas financieros por lo que se verá obligado a malvender un importante paquete de acciones que le producirá la pérdida del control de su empresa. Pedro Pablo Mustieles está en situación de quiebra técnica. Seguirá trabajando en ella pero en calidad de comercial. Pone su casa a la venta y se traslada con su familia a un modesto piso de alquiler.

Mustieles no puede asistir a las siguientes ediciones de la MWC. El contacto con Gracián es casi inexistente. En enero de 2011, decidido, compró un vuelo hacia Londres y se plantó en Walton-on-Thames. Javier lo recibió con amabilidad. Pedro Pablo conoció a Samantha, la cuarentona caderona. Lo curioso del tema es que le cayó bien. Muy bien. Cenaron los tres, bebieron vino y rieron hasta altas horas de la madrugada. Samantha alucinó con los mantecados de Astorga que trajo Mustieles y éste devoró sin piedad los After Eight que los Gracián-Mirren tenían en la alacena del salón. Samantha se disculpó y se fue a dormir. Los dos hombres siguieron bebiendo y riendo. Pedro Pablo fue a sentarse cerca de Javier e intentó besarlo. Javier sonrió y le dio un abrazo fraternal mientras decía “no soy maricón, Pablete. Aquello tuvo su momento pero se acabó”.

En febrero de 2012, coincidieron en una nueva edición de la MWC. No salieron del hotel. No me preguntéis cómo fue. Solo sé que no salieron del hotel. Celebraron por todo lo alto la separación de Pedro Pablo. “Se lo he dicho Javier. Se lo he contado todo. To-do”. Gracián se molestó. “¿Decir, qué? ¿Por qué tienes que decir nada? ¿A ver, qué te crees, que nos vamos a ir a vivir juntos? ¿Que pasearemos juntitos de la mano? ¿Que esto va a durar siempre? Pedro Pablo, que no soy maricón. No soy maricón. Esto es… pues no sé, esto es porque hace años que nos conocemos y mira, porque me ha dado por aquí como a quién le da por probar la droga, yo qué sé. Es que no entiendo por qué tienes que decir nada. No lo entiendo, la verdad. Creo que estás muy confundido”. Pedro Pablo se echó a llorar. “Mira, será mejor que te vayas. Esto se acaba aquí”, prosiguió Gracián. “Punto. Se acabó. No tiene ningún sentido. Vete, por favor. Vete ya”.

Y Javier Gracián desapareció de la faz de la tierra. Cambió de número de teléfono. Cambió de domicilio. Cerró facebook y twitter.

Pedro Pablo abrió una franquicia de Yoigo en Peñafiel. Se entregó en alma a comer cordero y morcilla de cebolla. Por la noche se hinchaba a pastitas de almendra y piñón de la panadería Lozoya. Pedro Pablo engordó veinte kilos.

Es febrero del 2015. Estamos en Barcelona. El recinto de la Fira de Gran Via de l’Hospitalet acoge el Mobile World Congress. Javier Gracián ofrece un simposio sobre “Aplicaciones tecnológicas en el campo de la sanidad”. A media conferencia, uno de los asistentes empieza a lanzarle improperios homófobos. Es Pedro Pablo Mustieles que acaba siendo arrastrado hasta la calle por los guarda jurado de la Fira. Camino a la Plaza Europa para coger el autobús, Pedro Pablo esboza una sonrisa. Javier Gracián sigue con su conferencia; sigue hablando de la importancia del desarrollo tecnológico en la sanidad mientras señala con un puntero un diagrama hecho con power point en la pantalla de un proyector. Al cambiar de diapositiva aparece una foto suya, desnudo, empalmado, con el pañuelo de seda de Harrod’s anudado al cuello y con los labios torpemente pintados de carmín. Y así todo un carrusel de imágenes explícitas que se hicieron con el dichoso smartphone.

23 de Febrero de 2016. No tengo constancia de que Gracián y Mustieles se hayan inscrito para la edición de este año.

Anuncios

Acerca de cY

amb i grega, dièresi i acabat en zeta

  1. Marge Gunderson

    Por fin sale a la luz esa historia que lleva en tu cabeza más de dos ediciones de MWC y no ha defraudado, sólo me falta el: Esta es una historia real.

    P.D 1: Voto por Common People como cortos en Youtube.
    P.D 2: Young chirri always be in our hearts.

    Le gusta a 1 persona

  2. Anónimo

    Guadrooo…

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: