Un dia normal

Nota: Traducción al castellano al final del relato

IMG_2817Avui tinc el dia observador: xafardejo tot el que m’envolta. Com que torno a escriure, un s’ha de fixar en l’entorn per extreure idees.

Com a curiositat, així d’inici, veig a tothom discutir; serà que s’acosta el nadal. Joder, no soy egoísta, li diu ella a ell, del tot ofesa. Trenta-sis anys. Ell, entre orgullós i passiu-agressiu, somriu amb malícia i nega amb el cap. Baixen el volum davant la meva nul·la capacitat per dissimular.

Estic a la barra de l’Andreu; entrepà de pernil amb brie i dues flors de tête de moine. Al davant, un pare reprèn a la seva filla de manera autoritària, en francès. Ella te les galtes vermelles, probablement pel que ha de callar o potser pel que no s’atreveix a dir. Potser acaba de ser conscient que no té tanta confiança amb son pare com creia.

Pujo a l’autobús i rebo una trepitjada d’un marrec de nou anys. El seu avi es disculpa. ¡Qué cruz de niño! L’autobús és d’aquells dobles, amb la seva part articulada entre els dos vehicles. El nen juga com a surfejar les corbes. Fantasiejo amb un trencament de menisc i lligaments.

A un semàfor observo per la finestra com una noia dibuixa línies i creus amb el dit, arrossegant al seu pas la brutícia del vidre d’un cotxe. El seu nòvio escolta atentament amb els braços creuats les explicacions que ella li dóna. Yo estoy aquí. Tu estás aquí. ¿Ves la distancia? Pese a ello, voy a recorrer todo esto para estar contigo. Ell l’abraça i li fa un petó.

Torno a l’interior de l’autobús i veig que el nen que abans m’havia trepitjat ha trobat una companya de jocs. No, así no, con las dos piernas. Ella deu tenir la mateixa edat, any amunt, any avall. La nena juga davant la mirada del nen. Así.

Ella s’acosta a la porta. Es que me bajo en ésta. El nen corre cap a l’avi i li pregunta alguna cosa. Torna fins on està la nena i diu yo me bajo en la siguiente. Pues yo me bajo en ésta, que voy al dentista. Pues que te vaya bien. Adiós. Adiós.

I el nen la veu baixar mentre es tanquen les portes. L’autobús arrenca i ell encara la mira. Li fa mal la panxa. Encara no sap que s’acaba d’enamorar per primera vegada.


Hoy tengo el día observador: chafardeo todo lo que me rodea. Como vuelvo a escribir, uno se tiene que fijar en el entorno para extraer ideas.

A modo de curiosidad, así de inicio, veo a todo el mundo discutir; será que se acerca la navidad. Joder, no soy egoísta, le dice ella e él, ofendida del todo. Treinta y seis años. Él, entre orgulloso y pasivo-agresivo, sonríe con malicia y niega con la cabeza. Bajan el volumen ante mi nula capacidad para disimular.

Estoy en la barra del Andreu; bocadillo de jamón con brie y dos flores de tête de moine. Delante, un padre reprende a su hija de manera autoritaria, en francés. Ella tiene las mejillas rojas, probablemente por lo que tiene que callar o quizá por lo que no se atreve a decir. Igual acaba de ser consciente de que no tiene tanta confianza con su pare como creía.

Subo al autobús y recibo el pisotón de un chiquillo de nueve años. Su abuelo se disculpa. ¡Qué cruz de niño! El autobús es de aquellos dobles, con su parte articulada entre los dos vehículos. El niño juega a surfear las curvas. Fantaseo con una rotura de menisco y ligamentos.

En un semáforo observo por la ventana como una chica dibuja líneas y cruces con el dedo, arrastrando a su paso la suciedad del cristal de un coche. Su novio escucha atentamente con los brazos cruzados las explicaciones que ella le da. Yo estoy aquí. Tu estás aquí. ¿Ves la distancia? Pese a ello, voy a recorrer todo esto para estar contigo. Él la abraza y le da un beso.

Vuelvo al interior del autobús y veo que el niño que anteriormente me había pisado, ha encontrado una compañera de juegos. No, así no, con las dos piernas. Ella debe tener la misma edad, año arriba, año abajo. La niña juega delante de la mirada del niño. Así.
Ella se acerca a la puerta. Es que me bajo en ésta. El niño corre hacia su abuelo y le pregunta algo. Vuelve hasta donde está la niña y dice yo me bajo en la siguiente. Pues yo me bajo en ésta, que voy al dentista. Pues que te vaya bien. Adiós. Adiós.

Y el niño la ve bajar mientras se cierran las puertas. El autobús arranca y él todavía la mira. Le duele la barriga. Todavía no sabe que se acaba de enamorar por primera vez.

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amb i grega, dièresi i acabat en zeta

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